Sábado, 6 de Abril, 2013. Montevideo - Uruguay
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El minuto de sus vidas

Decenas de miles de hinchas gozaron ayer con la bandera más grande del mundo. Esta se desplegó dos veces durante poco más de un minuto, pero valió la larga espera y el esfuerzo de un operativo de traslado que comenzó al mediodía.

IGNACIO ÁLVAREZ PUBLICADO el Viernes 5 de abril, 2013

La historia comenzó hace unos dos años, cuando a un grupo de hinchas de Nacional se les ocurrió hacer una bandera gigante, la más grande del mundo. La idea se transformó en proyecto, se comenzó a juntar plata entre los propios hinchas, se diseñó y se mandó a hacer.

Un año y medio después la bandera, de 600 metros de largo por 50 de ancho, quedó pronta para ser estrenada. Los hinchas decidieron llevarla al Estadio Centenario el 14 de agosto de 2012, contra Deportes Iquique por la Copa Sudamericana, pero ese día llovió y se tuvo que posponer.

Como Nacional pasó de fase, se fijó al 18 de setiembre, día del partido contra Liga de Loja, como fecha de estreno. Pero otra vez hubo tormenta, y otra vez se aguó la fiesta.

Contra Liga de Loja los tricolores quedaron eliminados, y como sí o sí querían abrirla en un torneo internacional para que tenga más relevancia, tuvieron que esperar a que terminara el año y arrancara la Copa Libertadores.

Para el debut contra Barcelona la dirigencia fijó el Parque Central. Demasiado chico para tamaña bandera: otra cancelación. Para el segundo partido, ante Boca, se le adjudicó en primera instancia (luego se cambió, pero a muy pocos días del partido) la tribuna Ámsterdam al equipo visitante. Los hinchas de Boca iban a quedar debajo de la bandera: otra cancelación.

Y finalmente llegó el día. Tercer partido del grupo, contra Toluca. Esta vez sí, Estadio Centenario fijado y visitantes a la América. Ningún impedimento para que 30.000 metros cuadrados de tela se desplieguen al mismo tiempo y tapen en su totalidad las tribunas Ámsterdam, Olímpica y Colombes.

El gran día amaneció ya con expectativa roja, blanca y azul. Había llovido el día anterior, pero no se esperaban precipitaciones para esa jornada, así que el operativo empezó a funcionar.

A las 12.00 del mediodía se juntaron unos 500 hinchas en la calle Urquiza, al fondo de la sede tricolor. Allí cargaron la bandera a un camión contratado para la ocasión, acción que tomó casi media hora, dado el tamaño y peso del enorme trapo.

El “Sapo”, líder de “La Banda del Parque”, dirigía todo. El resto de los hinchas ayudaban, prestaban una mano, un hombro y, lo que nunca debe faltar, la garganta para cantar. “Vengo del barrio La Blanqueada, barrio de frula y carnaval”, sonó varias veces desde muy temprano. “Nacional, Nacional, pasan la vida, los años, y siempre te vengo a alentar”, arrancaba uno y todos lo seguían. Cánticos, aplausos y mucho color tiñeron el traslado de la bandera. En el ambiente se palpaba mucha expectativa, una sensación de querer trabajar para vivir algo histórico e inolvidable.

Ya con la bandera en el camión, comenzó la procesión desde la sede hacia el Centenario. Sobre las 14.30 el vehículo estacionó enfrente a la puerta 13 de la tribuna Olímpica. Por allí estaba dispuesto que se ingresaría la bandera. Tras unos minutos de espera, se abrió el camión y la bandera comenzó a bajar. Centenares de hinchas se pusieron uno tras otro formando un larguísimo cordón humano que bajó por Ricaldoni casi llegando a Avenida Cataluña.

La disposición de la seguridad era que 400 personas, identificadas con sus respectivos chalecos rojos, pudieran ingresar al Estadio a dejar la bandera y luego salir. Policías instalados en la puerta inspeccionaron cada metro de la bandera y a cada hincha que entraba cargándola.

Así, muy lentamente el cordón humano se fue adentrando en la tribuna Olímpica, volcándose primero hacia la Colombes y luego hacia la Ámsterdam.

Cerca de las 17.00 la bandera quedó finalmente colocada, desde la punta de la Colombes a la otra punta de la Ámsterdam, siempre por el borde superior. Allí, amenazada por un cielo gris y hasta algunas lloviznas, esperó estoica el comienzo del partido.

Durante el proceso de traslado también cayeron gotas y parecía que se venía una tormenta, pero entre los hinchas de ese tema ni se hablaba. Con fe ciega y una pasión exuberante, no hubo tricolor que se quejara del mal tiempo, el sudor y el tiempo que insumió el traslado. Solo tenían en mente vivir una noche histórica y pasar un par de minutos debajo de la bandera más grande del mundo. Y lo lograron.

Números

30.000
Los metros cuadrados que ocupó la bandera gigante. 600 de largo por 50 de ancho.

2
Las veces que se desplegó la bandera. Una antes de cada tiempo.

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