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sobre la película de ben affleck

“ARGO”: una tergiversación de la historia

Niko Schvarz
Periodista
PUBLICADO el Jueves 24 de enero, 2013
Niko Schvarz

Como película, “Argo” es muy buena. Mantiene un clima de tensión y suspenso a lo largo de dos horas, sobre todo en las instancias finales. El interés del espectador no declina en ningún momento. Cuenta con un elenco excelente, empezando por el director y protagonista Ben Affleck. Ya fue galardonada con el Globo de Oro de los críticos como mejor película dramática y mejor director, está nominada a siete premios Oscar y sin duda alcanzará varios. Esta es una cara de la medalla.

La otra, es que se trata de una completa mistificación histórica. En dos sentidos.

La película narra lo ocurrido en Teherán a partir del 4 de noviembre de 1979, cuando la embajada de Estados Unidos fue ocupada por estudiantes islámicos seguidores del ayatollah Ruhollah Jomeini, que tomaron como rehenes a un conjunto de funcionarios norteamericanos, a la vez que exhibieron documentos demostrativos de la intromisión de la CIA en la vida política del país. De los funcionarios de la embajada, seis consiguieron escapar y se refugiaron en la residencia del embajador canadiense. Los restantes 52 fueron mantenidos como rehenes durante un prolongado período. Para liberarlos, el gobierno de Estados Unidos montó una compleja operación, que terminó en el más completo fracaso, con los aviones enterrados en las arenas del desierto y el prestigio del imperio por el suelo. Lo que entre otras cosas le costó la reelección a Carter. De todo esto la película no dice absolutamente nada.

En cambio, se concentra en el operativo de liberación de los seis que quedaron ocultos en la residencia del embajador de Canadá, KenTaylor. Pero es este mismo, ahora con 77 años, quien declara que esa visión es falsa. En la misma al agente de la CIA Tony Méndez asume el papel de héroe a la Hollywood y el papel del embajador de Canadá resulta totalmente minimizado. Taylor sostiene que en el operativo “la CIA fue el socio minoritario de Canadá”. Por su parte, cineastas iraníes afirman que “Affleck ganó el premios por sus mentiras” y que ellos filmarán su propia versión.

Veamos la verdadera historia, ya que la película se presenta como basada en hechos reales. El 20 de marzo de 1951 el primer ministro Mohammed Mossadegh, que había llegado al cargo con el apoyo de fuerzas nacionalistas y progresistas, nacionalizó la industria petrolífera, que desde 38 años antes se encontraba bajo el control de la Anglo Iranian Oil Company. Esto se aclara en la propia película, en un escueto enunciado inicial. La respuesta fue un golpe de Estado orquestado en regla por la CIA (“Operación Ayax”, bajo el comando de Kermit Roosevelt, nieto del ex presidente Theodor Roosevelt, el del big stick), que detonó el 19 de agosto de 1953, por el cual Mossadegh fue destituido y encarcelado de por vida, el sha (que había escapado a Roma) reasumió un poder dictatorial y montó un bestial aparato represivo, la Savak, que realizó una persecución sañuda contra todos los sectores de oposición y se mantuvo como dictador durante 26 años. No se olvide el papel que desempeñó Irán en todo el período de la guerra fría, como centro de espionaje contra la Unión Soviética, favorecido por su frontera común.

La oposición al sha fue integrada por el Frente Nacional (en su origen fundado por Mossadegh), el Partido Comunista Tudeh, los llamados fedayines y mujadines y desde su exilio en París por el ayatollah Jomeini, cuyas grabaciones contribuyeron a organizar multitudes que desfilaban un día tras otro, enfrentando una represión feroz. El sha huyó en enero de 1979, Jomeini regresó triunfante y se hizo dueño de la situación. En esas condiciones se produjo el 4 de noviembre la toma de la embajada norteamericana. La retención de los rehenes se prolongó durante 444 días, hasta el 20 de enero de 1981, cuando finalizó el mandato de Carter y, fracasado su intento de reelección, entregó el gobierno a Ronald Reagan.

Precisamente el presidente Carter ordenó a sus asesores, poco después de la toma de su embajada en Teherán, proyectar una operación militar de rescate. Al mismo tiempo estaba preocupado por la situación del sha, que no encontraba refugio en ninguna parte, y al final convenció al general Omar Torrijos, de Panamá, a que lo recibiera. Creo que fue a parar a la isla de Contadora. Murió el 27 de julio de 1980. El 11 de abril de ese año Carter ordenó poner en marcha la operación Eagle Claw (Garra de Águila) con participación del ejército, la fuerza aérea, la marina y la infantería de marina, el portaaviones Nimitz, aviones Hércules 130, operaciones en Egipto, Omán y la isla Martín García. La misma se selló con un fracaso completo. Los aviones quedaron atascados en las arenas del desierto. Murieron 5 tripulantes de un C-130 y 3 marines del RH-53. Los cadáveres fueron abandonados. Varios helicópteros resultaron dañados. Carter se hizo responsable, declarando ante la TV: “Fue mi decisión intentar la misión de rescate, y fue mi decisión cancelarla cuando surgieron problemas”.

A mí me tocó estar en Teherán durante ese período. Asistí desde México en representación de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap) a una conferencia internacional organizada por Irán sobre los crímenes del imperialismo norteamericano en la región, la cual contó con una muy amplia y diversificada participación. Ya he contado que allí intervino el ex general attorney (fiscal general) de Estados Unidos, Ramsey Clark, quien se manifestó de acuerdo con los objetivos de la conferencia, en particular con las denuncias de las actividades de la CIA, pero reclamó a la vez que se liberara a los rehenes. También asistí a una exposición del ayatollah Jomeini en una mezquita de Teherán y a una concentración masiva en la histórica ciudad de Ispahán en el aniversario de una sangrienta represión ordenada por el sha.

En esa conferencia se hizo gran caudal del fracaso estruendoso de la operación rescate del gobierno de EEUU. Por todo ello mantengo muy vivos en el recuerdo todos estos episodios, que recorrieron el mundo. Pero la película los sepulta en el olvido.

Ya dijimos, además, que los canadienses participantes en el operativo califican de falsa la versión que magnifica la acción de los agentes de la CIA en detrimento de la suya propia. La película procura curarse en salud colocando una advertencia final, entreverada con los créditos, según la cual algunos diálogos han sido modificados en aras de un mayor contenido dramático. Pero no se trata solo de eso, sino de la tergiversación completa de un acontecimiento histórico de relieve.

Algún mal pensado podría sugerir que esta forma mistificada de presentar los hechos guarda relación con la actual política agresiva del gobierno de EEUU (y de Israel) contra Irán. No digo que esa haya sido la intención del director-protagonista, pero objetivamente se sitúa en ese plano. Una buena película para ambientar una mala causa.

Simultáneamente, se está proyectando Zero Dark Thirty (La noche más oscura), que es la apología de la tortura en Guantánamo a pretexto de ubicar a Osama bin Laden, según denuncia Naomi Wolf, que compara a su realizadora Kathryn Bigelow con la cineasta nazi Leni Riefenstahl.

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4 Comentarios

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  1. El propio Affleck reconoció que se tomó una cierta licencia artística y que lo que presentó, aunque basado en la realidad, no es la verdadera historia. Sin duda que se exageró el papel de la CIA en detrimento del rol canadiense, pero es una película. Más difícil es justificar la posición servilista de Schvarz, después de todo los ataques perpetrados por grupos asociados a Khomeini contra militantes de izquierda comenzaron aún antes de que el régimen se asentara. Los clérigos primero ordenaron poner fin a las huelgas, y después obligaron a las mujeres a usar el velo. La prensa libre fue cerrada, las minorías nacionales atacadas, los partidos socialistas prohibidos. Se ha estimado que unos 40 mil los prisioneros fueron ejecutados en los primeros años de la Revolución. Pero Schvarz, según su propio relato, escuchaba a un portavoz del régimen en una mezquita de Teherán, etc. Ni una palabra sobre las torturas, confinamientos en solitario, malos tratos, etc. a los rehenes occidentales.

  2. operaciones en egipto oman y la isla martin garcia? en serio ?…

  3. ya lo de Osama Bin laden es diferente por

  4. porque para eso hay que creerse el cuento de Osama Bin laden y que lo encontraron y que lo mataron…. pruebas, fisicas incontrastables, no existen.. Eloos lo inventaron, lo promocionaron , lo culparon de todos los males y cuando necesitaron un gol ganador para las elecciones, armaron la captura y nos quisieron vender el cuento de que lo atraparon…. El cuerpo no aparecio…nunaca nadie fuera de un circulo derrado que no es confiable lo vio, nadie puede certificar a ciencia cierta que es verdad… asi que a otro perro con ese hueso,,