Martes, 18 de Diciembre, 2012. Montevideo - Uruguay
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la lengua no es de trapo

Parecido no es lo mismo

Hay unos cuantos vocablos que guardan semejanzas formales (fónicas y gráficas) pero que tienen notorias diferencias semánticas. Aquí un análisis de dicho fenómeno.

Juan Mendieta PUBLICADO el Lunes 15 de octubre, 2012

Es lo que ocurre con los adjetivos ‘posible’, ‘probable’, ‘factible’, ‘pasible’ y ‘plausible’, que suelen confundirse con harta frecuencia dando lugar a enunciados como el que cito a continuación. Hace unos días, el economista argentino Orlando Ferreres declaró en El País a propósito de las trabas a la salida de divisas: “Es factible que una menor cantidad de argentinos vaya a pasar sus vacaciones en Uruguay”.

Empecemos por ‘factible’. La raíz ‘fact’ lo vincula al verbo ‘hacer’, razón por la cual lo aplicamos a lo que se puede hacer, llevar a la práctica. Hablamos de una obra factible o de un proyecto factible.

‘Posible’ significa que puede ser o suceder, y es el adjetivo que debió emplear el economista: “Es posible que una menor cantidad de argentinos vaya a pasar sus vacaciones en Uruguay”.

Decimos que algo es ‘probable’ cuando, además de ser posible, hay buenas razones para creer que se verificará o sucederá: Es probable que Obama sea reelecto.

‘Pasible’ decimos de alguien que puede o es capaz de padecer alguna cosa: Es una actitud pasible de recibir sanciones.

‘Plausible’ es un hecho o acción que merecen aplauso; y también, atendible, admisible: Tuvo un gesto plausible; Hay razones plausibles para explicar su inasistencia.

- Tenga un gesto plausible, Mendieta, y mande llenar mi copa que hace rato está vacía y hoy ando sediento.

- Como siempre, ¿no? ¡Qué lo parió!.

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