Sábado, 15 de Diciembre, 2012. Montevideo - Uruguay
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suspensiones por la caída del sol, partidos simultáneos aquí y allá, batallas campales, etcétera

Anécdotas y curiosidades del clásico rioplatense

Mendoza será escenario de un clásico rioplatense por primera vez en la historia y por segunda vez se jugará en el interior de la República Argentina. Hasta 2003, las únicas ciudades argentinas en las que se había escenificado el clásico eran Buenos Aires y Avellaneda. Pero el viejo choque de celestes y albicelestes tiene muchas anécdotas dignas de recordar.

gerardo bassorelli PUBLICADO el Viernes 12 de octubre, 2012

El 16 de julio de 2003 en La Plata (amistoso) y otro 16 de julio pero de 2011 en Santa Fe (Copa América) fueron los únicos clásicos rioplatenses disputados fuera de la Provincia de Buenos Aires.

En este informe intentaremos rescatar algunos clásicos entre argentinos y uruguayos disputados en la vecina orilla, no por su valor deportivo o histórico, sino por hechos curiosos acaecidos en los mismos. En algunos casos se trata de suspensiones por falta de luz solar; en otros la curiosidad surge pues se disputaron encuentros en forma simultánea, en Buenos Aires y Montevideo; también mencionaremos algunos que tuvieron batallas campales o invasiones del público, y hasta un clásico en el que Uruguay terminó jugando con arquero improvisado.

Se fue el sol

Épocas en las que los escenarios de juego carecían de la infraestructura actual, y en las que los empates tras 90 minutos no se resolvían inmediatamente en ejecuciones de penales, sino intentando desempatar jugando alargues, en más de una vez hubo que pitar abruptos finales debido a la falta de luz. Esto ocurrió, por ejemplo, en cancha de la Sociedad Sportiva de Buenos Aires, el 15 de agosto de 1905. Por la Copa Lipton argentinos y uruguayos igualaron sin goles al cabo de los 90´, por lo que se debió jugar un alargue de 30´. Pero a los 21´, cuando el sol había pedido el cambio hacía un buen rato, el árbitro argentino Guillermo Jordan pitó el final debido a la falta de luz.

El 15 de junio de 1913 se dio otra situación similar, cuando en el campo de Racing de Avellaneda disputaban la Copa “Presidente Roque Sáenz Peña”. Estaban 1-1, pretendieron definir en un alargue, pero apenas a los siete minutos hubo que suspenderlo.

En otra fecha, 15 de agosto, pero de 1918, esta vez en cancha de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (nada que ver con el club de La Plata), albicelestes y celestes volvieron a empatar y otra vez tuvieron que jugar un alargue, pues estaba en disputa el Premio de Honor Argentino. En esta ocasión no debieron interrumpir el fútbol porque se hizo la noche, pero tampoco pudieron desempatar. Se jugaron los 30´ de prórroga y al no haber goles se decidió concluir con empate.

Varios de los clásicos rioplatenses no tuvieron el rótulo de “oficial”, pues en algunos casos una o ambas selecciones alinearon equipos “B”, o el cotejo era organizado por las Mutuales de Futbolers o los Círculos de Periodistas. La mayoría de estos casos se registran en la primera mitad del siglo XX, aunque en épocas modernas también hubo un Argentina-Uruguay en la vecina orilla, que no fue “oficial”, o al menos existen diferentes versiones al respecto. El 4 de marzo de 1978, en la preparación del equipo de Menotti para el Mundial en el que eran anfitriones, la Selección argentina recibió a la uruguaya en el estadio “San Martín” de Mar del Plata, igualando 0-0. En esa oportunidad, dirigido por Hugo Bagnulo, Uruguay acudió a la cita representado por un equipo de la Mutual, y se discute si fue oficial o no.

Uno acá y al mismo tiempo otro allá

Que dos selecciones se enfrenten en forma simultánea en dos países diferentes, resulta impensado para éstos tiempos modernos. Sin embargo, durante el amateurismo, que tuvo su final casi al mismo tiempo en los dos países, primero en Argentina en 1930 y un año después en el Uruguay, varias veces se dio ese caso.

El 27 de abril de 1913 jugaron dos amistosos benéficos simultáneamente, en canchas de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires donde empataron 0-0, y en el Parque Central de Montevideo, reducto en el que goleó la Celeste 4-0. Menos de tres meses más tarde volvieron a repetir la experiencia, en los mismos escenarios. Ahora a beneficio de las Fuerzas Aéreas, allá igualaron 3-3 y aquí ganó el local 5-4.

El 15 de agosto de 1916 lo hicieron poniendo en juego las Copas Lipton y Newton, imponiéndose los albicelestes en ambas contiendas. En el Parque Central ganaron 2-1 (por la Lipton) y en cancha de Racing de Avellaneda 3-1 (por la Newton).

Al poco tiempo, el 1 de octubre de ese año, los Círculos de la Prensa organizaron los clásicos, y se repitió el doblete argentino. En Belvedere fue por mínima (1-0) y en Racing por abultadísimo 7-2.

El 21 de enero del 22 no jugaron al mismo tiempo, pero casi. En cancha de River venció Argentina 3-1, amistoso benéfico al que Uruguay acudió con equipo “B”, pues los titulares jugaban al día siguiente en Gimnasia y Esgrima donde ganaron 3-1.

El 16 de junio del 29, en el Parque Central empataron 1-1 y en San Lorenzo ganó Argentina 2-0, en este caso a beneficio de las víctimas del terremoto en Mendoza.

Finalmente el 29 de enero de 1944, otro terremoto, esta vez en San Juan, era motivo de la solidaridad de los futbolistas rioplatenses. En el Centenario se impuso Uruguay 2-1 y en San Lorenzo Argentina 6-2.

En 1916

Incendio de tribunas

El primer gran incidente en los clásicos rioplatenses escenificados en territorio argentino se produjo un 16 de julio, en el Sudamericano Extra de 1916, primero de toda la historia. Argentina-Uruguay era el último encuentro del torneo y allí se definiría el título, favoreciendo el empate a los orientales. En la cancha de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires sucedió de todo, con incendio de tribunas incluido e invasión del público al terreno de juego. Ante tanto lío, el clásico debió postergarse para el día siguiente en Racing de Avellaneda, donde la gloriosa Celeste defendía con uñas y dientes el cero a cero que le permitió conquistar el primero de sus 14 títulos continentales.

En 1924

Se armó lío dos veces

Los flamantes campeones olímpicos de Colombes se presentaron el 2 de octubre de 1924 en cancha del Sportivo Barracas de Buenos Aires, histórico partido en el que venció Argentina por 2-1. Este clásico había comenzado a disputarse el 28 de setiembre, pero debió suspenderse cuando transcurrían 76 minutos, por invasión del público. Se fijó para el 2 de octubre, y tampoco pudo completarse el partido pues Uruguay se retiró del campo a los 88 minutos, tras registrarse incidentes de nuestros jugadores con el público argentino.

En 1917

Les ganamos con arquero improvisado

Épocas en las que no estaban permitidos los cambios, el 14 de octubre de 1917 Uruguay le ganó a Argentina y sin recibir goles, pese a que terminó jugando con arquero improvisado. Ante la lesión del histórico Cayetano Saporitti, el zaguero izquierdo Manuel Varela se calzó los guantes (aunque en esa época aún no existía tal implemento) y aguantó la embestida albiceleste. Si bien este hecho no ocurrió en canchas argentinas, como el resto de los clásicos que recordamos en este informe, es digno de mencionarse, ya que fue en el marco de la primer Copa América, y en ese mismo clásico rioplatense se consagró campeona la gloriosa Celeste. Se jugó en el Parque Pereira y el gol del campeonato lo anotó Héctor “Manco” Castro.

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