editorial

Las potencias imperialistas en acción

  PUBLICADO el Viernes 13 de enero, 2012

Malvinas
Mientras se divulgaban las impactantes (y nauseabundas) imágenes que muestran a soldados estadounidenses orinando sobre cadáveres afganos.

Nos enteramos del asesinato de un científico iraní que trabajaba en una central nuclear en el proceso de enriquecimiento de uranio.

Este crimen no es el primero. En los últimos dos años, otros tres científicos iraníes fueron víctimas de atentados similares. Parece obvio que tales atentados han sido pergeñados por enemigos de Irán, los mismos que quieren impedir por todos los medios el desarrollo del programa nuclear iraní.

En tanto, por estas latitudes ha vuelto a estar sobre la mesa el diferendo de Argentina con Gran Bretaña por la soberanía del archipiélago de Malvinas.

Si alguna consecuencia positiva tuvo la guerra de las Malvinas de abril de 1982, fue que mostró descarnadamente la alianza indisoluble entre Inglaterra y sus ex colonias de la América septentrional, al obligar a los Estados Unidos a pronunciarse en el diferendo y tomar partido a favor de la Rubia Albión.

Por más que la Argentina estuviese a la sazón gobernada por un despiadado régimen militar afín a los intereses imperialistas, Ronald Reagan no vaciló en proclamar su connubio con Margaret Thatcher, la “dama de hierro”.

La aventura demencial y criminal de reconquista del archipiélago austral y su ocupación militar por las FFAA argentinas, operación de la que fue responsable el tartajoso temulento general Galtieri, despertó, en su momento, simpatías en algunos sectores de la izquierda, que no advirtieron que aquello no era sino un intento del régimen militar por granjearse el apoyo de un pueblo al que había reprimido con feroz saña.

Pero más allá de la polémica, incluso quienes, como Carlos Quijano, denunciaron la aventura bélica del gobierno de Galtieri y no se alinearon con la postura pretendidamente anticolonialista que habían adoptado muchos referentes de la izquierda latinoamericana, jamás abandonaron la férrea defensa de la postura argentina en el conflicto diplomático con Gran Bretaña ni pusieron en tela de juicio que las Malvinas son definitivamente argentinas.

Por estos días, y como consecuencia de la decisión del gobierno uruguayo de no permitir la entrada a puerto de naves de bandera de Malvinas, ha recobrado vigor el más que legítimo reclamo argentino al tiempo que las naciones suramericanas han reafirmado su compromiso solidario con el país hermano. En esa causa estamos todos comprometidos. Y ese compromiso debe manifestarse en cada ocasión propicia y en cada ámbito donde se plantee el diferendo.

Las potencias imperiales no abandonan jamás sus pretensiones colonialistas.

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