editorial

Crecimiento, distribución y empleo

  PUBLICADO el Viernes 6 de enero, 2012

Editorial
El INE dio a conocer los resultados de la última Encuesta Continua de Hogares, según la cual el desempleo se situó en uno de sus niveles históricos más bajos.

El hecho auspicioso se enmarca en un contexto de desarrollo sin precedentes, con un crecimiento sostenido de la economía junto al aumento del nivel salarial y una mejora en la redistribución del ingreso.

Al respecto, el informe anual de la Cepal es categórico, al señalar la disminución de la pobreza y la indigencia en toda América Latina en general y en nuestro país en particular. Si bien existen brechas, el organismo reconoce que la región presenta un escenario ambivalente “ya que en él se combinan tendencias estructurales que las refuerzan pero también avances recientes, que resultan auspiciosos y abren nuevas posibilidades para encaminarse hacia sociedades menos desiguales y con un acceso más difundido al bienestar”.

Sin duda lo más destacable del informe es que en él se señala que la causa principal de la disminución de la pobreza y la desigualdad radica en el incremento de los ingresos laborales, mientras que el aumento de las transferencias públicas hacia los sectores más vulnerables se ubica en segundo lugar como causa de esa disminución de la pobreza y la indigencia. Dicho de otro modo, más que las políticas asistenciales diseñadas desde el Mides (o sus similares en los otros países de América Latina y el Caribe), son las medidas de fomento del empleo y de regulación laboral las responsables de que hayan bajado la pobreza y la indigencia. La reimplantación de los Consejos de Salarios fue clave para la mejora del ingreso de los asalariados, con el consiguiente fortalecimiento del mercado interno.

Cierto es que se mantienen brechas y que hay sectores que no han logrado superar las desigualdades, pero de todos modos, esta realidad desmiente de manera categórica los axiomas del neoliberalismo.

El papel del Estado ha sido fundamental para que el crecimiento económico se acompañe de una más justa distribución de la riqueza, pero no a través de limosnas sino por medio de políticas acertadas que generan una base sólida para la redistribución del ingreso.

1 comentario »

  1. Inciertas las conclusiones: si disminuyó la pobreza, y tambiénla indigencia.
    ¿Fruto de que? Básicamente de un crecimiento económico acelerado,
    fruto a su vez del natural “rebote” después de la crisis y de un conjunto de
    factores internacionales: precios de materias primas altos en forma sostenida
    y tasas de interés excepcionalmente bajas a nivel mundial que favorecieron el ingreso de capitales.
    La distribución del ingreso, sin embargo, básicamente no mejoró.
    Si la comparamos con los últimos años de los 90 es peor. Tanto por el índicie de Gini cuanto por la participación de la masa salarial en el PBI.
    Ver al respecto el último trabajo del Instituto Cuesta Duarte.

    Comentario by William — 6 enero, 2012 @ 17:39

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