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Los desafíos de 2012

POR José Miguel Insulza * -  PUBLICADO el Sábado 31 de diciembre, 2011

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El optimismo fue la sensación predominante en América Latina y el Caribe en el año que termina.

No es que de pronto hayan desaparecido los graves problemas
que aún aquejan a nuestra región. Pero las buenas noticias económicas y
sociales, que ya apuntaban al terminar la década pasada, se mantienen a pesar
de que en gran parte del mundo se vive aún una crisis económica. Tenemos la
sensación de que, aprendiendo las lecciones del pasado, esta vez hemos manejado
bien esa crisis y sus efectos, antes y mejor que los demás, y ello tiene un
efecto positivo en el estado de ánimo de la gente.

 

En la década que recién termina, nuestra región tuvo un
crecimiento superior a la suma de las dos décadas anteriores; entre 2002 y 2011
la pobreza disminuyó más de 15 puntos porcentuales, las exportaciones
aumentaron en cantidad y valor, crecieron de manera importante los sectores
medios, la inversión extranjera volvió a llegar fuertemente a la región y hasta
la desigualdad disminuyó en las cifras oficiales de fin de año. El desempleo,
que con la crisis podía aumentar en hasta10 millones de personas, según
previsiones de la Cepal, no sólo fue mucho menor, sino que las cifras se
recuperaron en menos de un año. A todo ello suene que la democracia parece
haberse asentado como forma de gobierno predominante en este continente, en el
cual apenas hace unas pocas décadas las dictaduras y las guerras civiles eran
la regla general.

 

 

El optimismo, entonces, tiene bases ciertas, y se explica
que haya sido la tónica de las últimas Cumbres en que participaron los
gobernantes de la región.

 

Sin embargo, también son evidentes los riesgos para que este
progreso continúe a lo largo de la década, y para que esta tendencia persista,
es preciso avanzar en la superación de los atrasos y distorsiones que aún
afectan a nuestras sociedades. Lo que ocurra con ellos no depende solamente de
nosotros. Cuando si está en nuestras manos superarlos, ello requiere de la
acción eficaz de los gobiernos y los líderes políticos de la región.

 

Hay dos graves problemas que no dependen de nosotros, aunque
debamos actuar para mitigar sus efectos. El primero es la posible agudización
de la crisis global. Aunque estemos mejor preparados, vivimos en un mundo
globalizado y Europa y Estados Unidos sumados son la mitad del Producto Bruto
Mundial. Una nueva recesión o incluso una recuperación lenta en esas economías tendrán
por fuerza un mal efecto para nosotros.

 

El segundo problema Esla recurrencia de desastres naturales
que nos afectan, en forma de terremotos o huracanes, con más frecuencia que
nunca en nuestra historia reciente. Por cierto, muchos de ellos son producto
del cambio climático ya innegable, que no hemos provocado nosotros, pero nos
causa daños incalculables.

 

Tampoco podemos desestimar otros factores: nuestro
crecimiento no es tan rápido como quisiéramos y además se basa fundamentalmente
en el aumento de nuestras exportaciones de materias primas y alimentos. Si
desagregamos las cifras de crecimiento por regiones, ellas son más altas en
Sudamérica que en Centroamérica y mucho más que en el Caribe. Más de la mitad
de los países están por debajo del promedio regional. Las tasas de ahorro e
inversión interno siguen siendo bajas y dependemos más que antes de la
inversión extranjera, que viene sobre todo a los sectores primarios. Los
cuellos de botella de la calidad de nuestra educación, las deficiencias de
nuestra infraestructura y la escasa inversión en ciencia y tecnología siguen
siendo limitantes para un crecimiento sano y sostenido.

 

Pese a algunos importantes éxitos, un tercio de los
latinoamericanos sigue siendo pobre y nuestro continente es el más desigual del
mundo. Pobreza y desigualdad van de la mano con la discriminación racial y de
género: la mayoría de los afroamericanos y de los pueblos originarios viven en
la pobreza, tienen menos educación y menos acceso a servicios sociales que el
promedio de la región. Decir que el 10 por ciento de los habitantes de América
Latina y el Caribe es dueño de más de la mitad de su PIB es casi un eufemismo.
En realidad, el 1 por ciento superior se apropia de más de un tercio.

 

El crimen ha dejado de ser tema de policías, jueces y
expertos, para convertirse en una preocupación social de primera magnitud en
muchos países, aunque las cifras varían muy sustantivamente entre un país y
otro, e incluso entre regiones de un mismo país. En la base de esta
preocupación está la persistencia del fenómeno del narcotráfico y la extensión
del crimen organizado.

 

Infraestructura, desarrollo científico-tecnológico,
desastres naturales, inclusión social y seguridad pública son algunos de los
temas que estarán en la agenda de la VI Cumbre de las Américas, que los Jefes
de Estado y Gobierno de la región celebrarán en Cartagena de Indias (Colombia),
en abril de 2012, buscando forjar en torno aceda uno de ellos un marco de
cooperación hemisférica. Tanto la mitigación de los efectos de los riesgos
“externos”, como el enfrentamiento eficaz de los internos, suponen
esa cooperación y requieren, además, un papel mucho más eficaz del Estado.

 

A pesar de la consolidación de nuestros gobiernos en
democracia, nuestros Estados son aún pequeños y nuestra fiscalidad (nuestros
sistemas tributarios y redistributivos) aún insuficiente. Las grandes
potencialidades de esta región, inclusive el “bono demográfico” que
significa contar con una de las poblaciones más jóvenes del mundo, serán nuevamente
malgastadas sin políticas públicas capaces de atender nuestros defectos.

 

Que este 2012 traiga efectivamente un cambio de época para
enfrentar mejor estos problemas, que se profundice la democracia, que nuestros
gobiernos adquieran mejores capacidades para alcanzar un crecimiento sostenido
y más equilibrado, que se lleven adelante importantes inversiones en
infraestructura y educación, ciencia y tecnología; que haya reformas
tributarias para crecer con justicia y distribuir mejor el ingreso; que se
fortalezcan las policías, los tribunales y los sistemas penales para enfrentar
al crimen organizado; que se profundicen y amplíen las políticas de inclusión
social. Y que el cambio climático y la economía mundial no nos jueguen una mala
pasada. Estos son los grandes desafíos que pueblos y gobiernos del continente,
aún mantienen en sus agendas.

 

 

Tal vez con esta década, vengan los mejores años de América
Latina y el Caribe, pero los retos aún persisten, están ahí y no debemos
subestimarlos.

 

*Secretario General de la Organización de los Estados
Americanos

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2 comentarios »

  1. Esta muy b ien sus perspectives del sr. Secretario de la oea yo creo que le Falto el problema de la enequidad y probresa en el emisferio que se puede atacar con muchisimas posibilidades de exito interviniendo la sociedad civil en la supervision del gasto publico el dirigir y cuidar el mismo y haciendo las obras primordial es a donde las nesecita el pueblo como son sus derechos fundamentales de agua drenaje salud educacion communication etc. presisamente en donde se nesecitan el proyecto de ombudsman sectorial que presente el 30 de nov,2011 esta fundamentado en el derecho international de que nadie esta por encima de Los derechos del pueblo y se avansaria muchisimo porque provocaria el desarrollo de las regiones mas marginadas de todos Los pueblos y se. Aria justicia que Tanta Falta en el emisferio. Gracias. Ombudsman empresarial

    Comentario by Salvador Ortega Lopez — 6 enero, 2012 @ 1:51

  2. En el completo mesnaje del Dr. INsulza, modestamente yo agregaria dos desafios que enfrentan las sociedades: un verdadero sistema de Justicia y la corrupcion.

    Justicia. Creo que la OEA deberia insistir mas en un poder judicial 1. eficiente, 2. transparente y 3. independiente de presiones politicas o de terceros

    La desigualdad, la justicia tardia, las sospechas sobre manipulacion sobre los jueces tiene una incidencia en la inseguridad y el delito

    El Indice de Confianza en la Justicia (ICJ) que se hace en Argentina, muestra que el 30% de la poblacion no reucrriria a la Justicia en caso de sufrir un ataque a sus derechos. En otras palabras, 30% de la poblacion prefiere hacer ¨justicia propia¨ antes que recurrir a las instituciones.

    Respecto a la corrupcion, se los esfuerzos que hace la OEA al respecto aunque no lo vi reflejado en el mensaje del Dr. Insulza. Con corrupcion no hay politica antilavado, ni contra el terrorismo y crimen organizado ni contra trafico de armas.
    Cordialmente
    Marcelo de Jesus
    Presidente de FORES ¡ Foro de Estudios sobre la Administracion de Justicia

    Comentario by Marcelo de Jesus — 6 enero, 2012 @ 7:05

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