Por: hugo acevedo

Esta pesquisa histórica, que contiene abundante información y una interpretación relevante y esclarecedora de los acontecimientos, arroja renovada luz sobre el trágico destino de los primeros desaparecidos de nuestro país.

A diferencia de otras regiones americanas donde también la conquista perpetró criminales estragos, nuestro Uruguay es el único país donde virtualmente desaparecieron culturas enteras y se abolió una de las matrices de nuestra vernácula identidad.

Por supuesto, este fenómeno no se operó ciertamente por casualidad ni por generación espontánea, sino por una compleja relación de causalidades vinculadas a la intolerancia, la apropiación compulsiva y el abusivo ejercicio del poder imperial.

Este libro, que tiene claramente un horizonte didáctico, recrea tres siglos de historia, desde el primer contacto de los aborígenes con el colonizador europeo hasta el genocidio de Salsipuedes y otras aberraciones perpetradas por la “civilización” que alumbró el parto fundacional de la nación uruguaya.

En esta obra, Klein –que es sociólogo y antropólogo- se interpela y nos interpela como colectivo social, en torno a un pasado que parece ya muy distante y solemos observar como meramente folclórico.

El autor inicia su periplo investigativo en tiempos anteriores al arribo de los conquistadores, para situarnos en los territorios geográficos de variadas étnicas que habitaron nuestro suelo hace miles de años.

En ese contexto, el investigador describe las diversas mutaciones naturales y climáticas que fueron transformando a nuestra tierra en un espacio ambiental propicio a la vida y el desarrollo humano.

Ensayando diversas relecturas de documentos y cuadernos de navegación rubricados por conocidos conquistadores españoles, el autor interpreta la visión que los europeos tenían de los nativos.

Obviamente, abundan los calificativos peyorativos sobre el supuesto salvajismo de los charrúas, guaraníes, bohanes, genoas, minuanes y yaros. Sin embargo, el tiempo corroboró que los auténticos bárbaros fueron los godos y lusitanos que invadieron y se apropiaron de nuestro patrimonio territorial.

Fernando Klein asigna naturalmente singular preponderancia a la participación indígena en la gesta emancipadora, a menudo ignorada y minimizada por el discurso oficial de los historiadores subordinados al poder.

No en vano el caudillo José Gervasio Artigas fue un aliado empedernido de las étnicas nativas, cuyo valor en el campo de batalla fue un importante activo a la causa independentista y al malogrado proyecto político democrático e igualitario del prócer oriental.

El indígena -que en el discurso cotidiano suele asociarse a lo meramente folclórico, legendario y hasta tiene connotaciones deportivas- fue realmente perseguido, reprimido, expulsado, mestizado, exiliado, vendido como mercadería, obligado a vivir en función de pautas culturales foráneas y salvajemente exterminado por una civilización violenta y depredadora.

Fernando Klein convoca a la reflexión sobre estas étnicas compulsivamente desaparecidas de la escenografía histórica del Uruguay, en una suerte de abolición de buena parte de nuestra memoria.

“Nuestro pasado indígena” recupera la matriz de la identidad nacional, que ciertamente precede a la aventura militar y económica de la conquista y a la fundación del Estado.

(Ediciones B)