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INFORME

Morirse en Uruguay se convirtió en lujo

Publicado el 19/5/2013 - 4:00

Velorio

¿Hoy es un lujo morise? Parece que sí. Los costos que requiere la pérdida de un ser querido llegan a ser importantes, incluso al hacer uso de la opción más económica.

“Mejor es morirme así se terminan los problemas”, suelen decir algunos en situaciones complicadas, en las que las salidas a sus problemas no parecen avizorarse. Sin embargo, y por el contrario de esta frase, los problemas comienzan al fallecer una persona, al menos para los deudos. Más allá del dolor por la pérdida, lo que queda son deudas y muchos, en caso de no tener algún servicio alternativo tipo convenio, deben poner sobre la mesa una buena suma de dinero por el occiso, no bajando nunca de 35.000 pesos, que incluye lo esencial.

“Es que esto es como un supermercado, la gente compra lo que necesita aunque miran los precios tratando de abaratar costos de acuerdo al bolsillo de cada uno”, dijo un funcionario de una funeraria de Montevideo con varios años de servicio y con una vasta experiencia en el ramo.

En total, son varios ítems que se cobran a partir de un básico y luego se le van agregando accesorios “pero lo más barato es un cajón con láminas de madera, muy precario, con barandillas de metal”, sostiene un empleado de una funeraria barrial, que además sus precios, más en cuenta, difieren un tanto de las empresas grandes y con más tradición, las que hemos consultado para este informe. Es que el estatus de la casa también tiene su precio.

 

Desde un “básico” en adelante

Ese servicio básico y precario no baja de 35.000 pesos y comprende junto al ataúd “social” un “paquete”, compuesto por mortaja, álbum para firmas, furgón para traslado del cuerpo a funeraria, carroza para trasladar el occiso al cementerio y menciones radiales. Junto con este servicio se incluyen los permisos de sepultura en cualquier necrópolis que oscila entre 2.500 y 3.000 pesos incluyendo la reducción obligatoria a los dos años. En algunos casos se incluye la sala velatoria. En otros se paga aparte y hay que disponer para “lo elemental” de unos tres mil pesos en adelante.

A partir del precio básico y “módico” que ofrece cualquier empresa fúnebre, el espectro de precios es muy amplio y dependerá como punto de partida del ataúd, llegando a costar un féretro totalmente trabajado, por ejemplo un “art nouveau”, cuyo modelo se remonta a fines del siglo pasado, con aros movibles dorados, lustrado y en caoba, cerca de los 350.000 pesos, más los beneficios del “paquete” antes mencionado. Claro que si quiere un funeral “high class” entonces podrá elegir (no es común en Uruguay) un ataúd metálico cuyo costo sube hasta los 400.000 pesos y un poco más según la empresa.

En cualquier funeraria la diversidad de maderas de los féretros (pino, cedro, paraíso, nogal, roble, caoba), los colores, texturas, las maderas trabajadas según el estilo, con accesorios fijos o movibles, en plateado o dorado, determinan la oscilación de los costos, que, como señalamos, se mueven en un amplio margen que va desde 35.000 a 400.000 pesos.

 

El ataúd

Lo que habría que tener presente es que el propósito de un cajón es proveer un medio más o menos digno para transportar el cuerpo del ser querido antes de la sepultura o la cremación. Por lo tanto no hay féretro, más allá de su costo, que pueda preservar un cuerpo para siempre por más “sellado” que esté. Incluso en este tipo de féretros “más sellados” el cuerpo se descompone antes por la presencia de bacterias anaeróbicas, mientras que si el ataúd está menos cerrado hay más chances de secarse por deshidratación, aunque igualmente en ningún caso se evita el deterioro.

El ataúd es en definitiva el sello distintivo de un funeral y a partir de ahí, la gama de accesorios que se pueden incluir es realmente interesante de observar. Según uno de los funcionarios de una empresa fúnebre de tradición en el medio, “en esto, lamentablemente aparentar es algo común y vemos que hay gente que hace hasta lo imposible para pagar un servicio más caro del que realmente puede, solo por quedar bien. Nosotros no nos metemos en ese aspecto, pero sí vemos y hasta aconsejamos, pero deciden los familiares en definitiva”.

Y “quedar bien” incluye tener una buena sala velatoria, con “todo”, o sea, calefacción, servicio de café a discreción, personal de la empresa a disposición, libro con tapas de cuero, disponer de una carroza portaflores, servicio de acompañantes para familiares, etc, etc, y varios etc. más que va determinando el incremento de miles y miles de pesos con cada cosa que se le agrega. “Es trágico, pero es como una fiesta aniversario, cada cosa que le vas agregando te aumenta el costo”, sostiene un empleado de muchos años que nos cuenta que desde hace algunos años, se ha notado una marcada tendencia a la no solicitud de velatorio, y muchos hoy optan por dos o tres horas a lo sumo.

Claro que si usted piensa que evitando el velatorio abarata los costos, ¡está equivocado! Porque de todas formas deberá contratar un servicio y el ataúd lo debe abonar igual.

 

La cremación

Otra alternativa a un servicio convencional es la cremación, que obviamente se paga aparte a la Intendencia y solo se realiza en el Cementerio del Norte. Obviamente resultará menos costoso que un funeral con todo lo que este incluye, pero si decide esta opción deberá pagar igualmente alrededor de cuatro mil pesos extras, además de los servicios fúnebres por el féretro y traslado a la necrópolis.

En definitiva morirse en nuestro país cuesta carísimo y debe saber que si no cuenta con un convenio o un prepago de un servicio de los tantos que se ofrecen, usted se va, pero le deja a su familia un buen “recuerdo” para pagar.

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Francisco Connio

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